miércoles, 7 de diciembre de 2011

Aquel de ayer.

Lo ves, día sí día no, y sabes que para él ya no existes...O si existes que ya no le importas, que le da igual lo que te pase o te deje de pasar. Y en ese momento a ti también te da igual, sí sí, lo demuestra esa sonrisa tonta que se te pone cuando ves que se acerca a ti. A veces, hasta lo buscas adrede, cuando lo ves te sientes bien, pides que se crucen vuestras miradas pero aunque lo hagan ya no hay nada que hacer, cada uno ha elegido un camino distinto. Puede que piensen que eres una loca o una ilusa pero tranquila, no eres la única. Muchas somos así. Además, poca gente tuvo tanta suerte como él, que lo has querido hasta límites insospechables. Y de repente, llega un día en el que nada tiene sentido, en que notas que todos te miran con pena, te sientes pequeña y vacía. Pero caer, no hace daño. Lo que hace daño es escuchar a personas que en realidad parece que te odian, que disfrutan con tus errores. Pero...por lo que más quieras no des ese gusto. Tiene que encantarte ver como te intentan joder de todas las maneras y que no puedan, imagínate la cara de gilipollas que se se les queda y ríete de la vida, que son dos días y uno ya lo has malgastado.

No hay comentarios:

Publicar un comentario